Generalmente un diseño de iluminación debe cumplir con algunas normas como generar seguridad, comodidad, destacar un ambiente en específico y crear un ambiente armonioso que ayude a mantener la productividad del personal que allí labora; este último punto es de muchísima importancia ya que la iluminación en una oficina juega un papel fundamental en el propósito de mantener firme la productividad de la empresa.

Hace unos años atrás la iluminación en una oficina simplemente se resumía en colocar tubos fluorescentes en serie dentro de un galpón grande el cual llevaba divisiones y la luz llegaba a todos los sitios de trabajo; actualmente la iluminación en oficinas requiere de estudios  con un sinfín de factores, desde el amueblado y los materiales arquitectónicos, hasta la cantidad, temperatura y calidad de luz que debe dispensarse en un espacio ejecutivo.

Existen diseñadores industriales que señalan que todo debe partir primeramente del tipo de oficina que se iluminara y de las condiciones para así determinar la tecnología que se debe aplicar. En este sentido las oficinas pueden ser privadas o abiertas al resto del personal, y de esto depende la iluminación que propuesta.

Generalmente en las oficinas cerradas o privadas se tiene dominio absoluto sobre la iluminación, a través de una serie de controles de la misma. Es diferente el caso de las oficinas abiertas, en donde hay que conciliar los espacios de trabajo dependiendo de que haya gente o no ocupándolos y no se pueden pasar por alto las dimensiones de las mismas. Una ingeniosa propuesta sugiere utilizar el principio de colecta de luz natural mediante sensores con fotoceldas, que controlen las líneas de luminarias en ejes paralelos a las ventanas, regulando así la intensidad de cada una de ellas, de esta forma se garantiza el nivel mínimo requerido de iluminación en cada lugar de trabajo.

Por ejemplo, imaginemos una oficina abierta con tres líneas de luminarias: la primera está cerca de las ventanas y se puede mantener apagada aprovechando la luz natural; la segunda está al 25% de su capacidad y la última al 75%; sin embargo, en todos los puestos de trabajo habrá un mínimo de 500 luxes y el ahorro de energía puede ser bastante significativo para la empresa.

Lo ideal en oficinas es lograr un balance y para ello debemos tomar en cuenta el tipo de iluminación; pudiendo ser luz directa, indirecta, la combinación de ambos tipos o luz suave. Es importante tener en cuenta la percepción de la luz, ya que  cuando un espacio se ilumina de manera directa, los techos y las superficies verticales quedan oscuros, creando lo que se conoce como efecto caverna, esto podría provocar estrés al personal porque las pupilas se ven en la básica necesidad de abrir y cerrar constantemente.

Si combinamos diversas formas de iluminación se puede lograr que las superficies verticales y techos permanezcan mejor iluminadas y de esta manera la percepción de la luz es mucho mejor, porque queda distribuida en toda el área logrando disminuir la fatiga visual.